05- La Espera (La Alimentación) hexagrama 5

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5 La Espera05 Hsü / La Espera                    La Alimentación



arriba K’an, Lo Abismal, el agua

abajo Ch’ien, Lo Creativo, el Cielo

 

Esperar no significa perder el tiempo ni ilusionarse.  La espera es un proceso creativo que requiere de un desarrollo interno.

Si observamos cómo se encuentran  distribuidos los trigramas vemos que adentro, en el trigrama inferior se encuentra el Cielo, esta fuerza creativa que tiene por virtud la justicia. Esta fuerza, este poder, nos permite esperar el tiempo necesario para poder “Atravesar las grandes Aguas” frente al peligro, representado por 37.- Hexagrama 37 El Clan La Familia el Agua que se encuentra afuera, en el trigrama superior. Esto implica saber esperar el tiempo justo para la realización de cualquier cosa… y así, cuando llegue el tiempo apropiado, uno se encontrará preparado. Como dice el texto, cuando “caiga la lluvia” y, se desate la situación por la que estoy preguntando o, se abra el camino para poder accionar o asumir una situación.

No nos olvidemos que la virtud del Agua es la sabiduría, que aquí implica aprender a fluir con lo que viene de afuera sin intentar forzar una solución.

Mientras tanto, es importante estar atentos a qué es lo que estoy esperando y que actitud asumo durante este tiempo, observando que las etapas se cumplan o se devele si esto que anhelo es o no una ilusión. 

¿Cómo me doy cuenta de que no estoy esperando una ilusión?

La situación tiene un claro viso de realidad, porque el texto nos dice:

“Cuando las nubes se elevan en el cielo es señal de que va a llover…”

O sea, que hay algo que se va a precipitar. y como el Cielo se encuentra adentro podemos confiar en él.  Entonces mientras tanto lo mejor que podemos hacer es estar atentos, nutrirnos, cultivarnos, analizar  o entrenarnos. Inclusive observar y reconocer que hay partes mías en contradicción, que se manifiesta a través del hexagrama nuclear “El Antagonismo”.

SIGNOS NUCLEARES

Tengamos en cuenta que en el nuclear superior tenemos a 37.- Hexagrama 37 El Clan La Familiael Fuego, la claridad. Esto nos permite observar mi propio Antagonismo, mi duda interna. Si eso que espero tiene espíritu, si tiene reales posibilidades o no. Porque el hexagrama no se llama la ilusión, se llama la espera, y ese es el tiempo que necesito para poder discriminar. Sabemos que el destino no se puede forzar ni empujar. Por eso, como decíamos, este es un tiempo que podemos aprovechar para aclarar ideas, conceptos y deseos .

Manteniéndonos serenos y apoyados en nosotros mismos por el trigrama nuclear El Lago y de esa forma confiar en que eso Creativo en algún momento se va a manifestar. Lo cierto es que el trigrama Cielo implica tiempo, porque lo Creativo que el Cielo lleva adentro es la personificación del tiempo que tiene la fuerza para aguardar que se cumplan las etapas para que eso se produzca.

LAS LINEAS

Las líneas del hexagrama nos dirán  cómo movernos o no según el grado de complejidad de las situaciones que aparecen.

Si observamos las tres primeras líneas, que le corresponden al Cielo, el cual  que tiene mucha fuerza, son las líneas donde más me están pidiendo emplear esa fuerza para quedarme quieta y no arremeter, apresurar los tiempos porque de esta forma uno queda expuesto. La situación se malogra, perdí energía y tiempo.

La pérdida de sangre, del cuarto puesto, es pérdida de energía, por lo cual también es pérdida de dinero, si hago una inversión en este momento es muy posible que se valla por el desagüe.  Estamos en una posición donde no podemos hacer nada -Quédate ahí y seguí puliendo eso, trepida en eso-. Es la línea central de 63.- Hexagrama 63 Después de la Consumación El fuego nos dice. -Deja que esto te atraviese y no intentes a toda costa resolverlo. – Porque evidentemente hay algo, de una integración, de una alquimia que necesita producirse internamente. Por eso tengo que esperar.

La quinta, que es la línea regente, es un poco el resumen de lo que veníamos hablando. No ponernos ansiosos, ni dejar que otro nos genere ansiedad. Saber que es un tiempo de espera y que, llegado el momento, se va a cumplir. Mientras tanto, aprovechamos el tiempo, sin descuidarnos. aprendiendo aprovechar el impasse entre acción y acción. Por eso esta línea me conduce a La Paz hexagrama 11 

I Ching en América Latina Hexagrama 11 La Paz. Laura Paradiso. El Pozo de Agua

11 La Paz

Y en la ultima línea… sin ansiedad, sin exigir ni forzar, llegamos a buen término. Aunque a veces eso que esperábamos no llegue de la manera que lo esperábamos. O llegue algo que no era lo que estábamos esperando, pero bien lo vale. Se abre otra posibilidad. Estaba esperando que me llamen de la empresa X y resulta que me llamaron de la empresa Z. Me ofrecen un cargo y como no era lo que me postule, desconfío. O dudo. Y la realidad es que los “tres huéspedes no convidados” son las tres líneas fuertes que están en el trigrama inferior, el Cielo.

La Espera es uno de los caminos para resolver el antagonismo. Esta divergencia interna o con otro. Es el arte de la espera, que como tal cuesta mucho porque muchas veces creemos que tenemos que estar haciendo todo el tiempo. El malentendido es creer que tengo que estar empujando todo el tiempo. La naturaleza tiene sus tiempos y sus pulsos y justamente lo que me está intentando enseñar el I Ching es que tengo que acompasarme a ese ritmo. Es aprender a cultivar la paciencia, que es la ciencia de la paz.

Hasta la próxima

Laura Paradiso


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en la versión de Richard Wilhelm vemos:
Hsü / La Espera (La Alimentación)

arriba K’an, Lo Abismal, el agua
abajo Ch’ien, Lo Creativo, el Cielo

Todos lo seres necesitan del alimento que procede de arriba. Pero la donación de la comida tiene su tiempo que debe aguardarse. El signo muestra las nubes en el cielo, dispensadoras de la lluvia que a su vez alegra toda vegetación y procura al hombre comida y bebida. Esta lluvia llegará a su hora. No es posible forzarla, hay que aguardarla. Sugieren la idea de la espera de las cualidades de los dos signos primarios: en lo interior fortaleza, delante de ella peligro, la fuerza tiene frente al peligro no se precipita, sino que está en condiciones de esperar, mientras que la debilidad frente al peligro se excita y se agita y no posee la paciencia necesaria para esperar.

EL DICTAMEN
La espera. Si eres veraz, tendrás luz y éxito. La perseverancia trae ventura. Es propicio atravesar las grandes aguas.

La espera no es una esperanza vacua. Alberga la certidumbre interior de alcanzar su meta. Sólo tal certidumbre interior confiere la luz, que es lo único que conduce al logro y finalmente a la perseverancia que trae ventura y provee la fuerza necesaria para cruzar las grandes aguas. Alguien afronta un peligro y debe superarlo. La debilidad y la impaciencia no logran nada. Únicamente quien posee fortaleza domina su destino, pues merced a su seguridad interior es capaz de aguardar. Esta fortaleza se manifiesta a través de una veracidad implacable. Únicamente cuando uno es capaz de mirar las cosas de frente y verlas como son, sin ninguna clase de autoengaño ni ilusión, va desarrollándose a partir de los acontecimientos la claridad que permite reconocer el camino hacia el éxito. Consecuencia de esta comprensión ha de ser una decidida actuación perseverante; pues sólo cuando uno va resueltamente al encuentro de su destino, podrá dominarlo. Podrá entonces atravesar las grandes aguas, vale decir tomar una decisión y triunfar sobre el peligro.


LA IMAGEN
En el cielo se elevan nubes: la imagen de La Espera. Así come y bebe el noble y permanece sereno y de buen humor.

Cuando las nubes se elevan en el cielo es señal de que va a llover. En tales circunstancias no puede hacerse ninguna otra cosa más que esperar, hasta que se precipite la lluvia. Lo mismo ocurre en la vida, en momentos en que se va preparando el cumplimiento de un designio. Mientras no se cumpla el plazo no hay que preocuparse pretendiendo configurar el porvenir con intervenciones y maquinaciones personales; antes bien es menester concentrar tranquilamente, mediante el acto de comer y beber, las energías necesarias al cuerpo, y mediante la serenidad y el buen humor, las que requiere el espíritu. El destino se cumple enteramente por sí sólo, y para entonces uno se encuentra dispuesto.


LAS DIFERENTES LINEAS
Al comienzo un nueve significa:
Esperar en la pradera. Es propicio permanecer en lo duradero. Ningún defecto.

El peligro todavía se halla lejos. Todavía se encuentra uno esperando en medio de una vasta llanura. Todavía las circunstancias son simples. Sólo se siente en la atmósfera algo que anuncia lo que está por llegar. En tal caso es necesario conservar las normas regulares de la vida mientras sea posible. Únicamente así se preservará uno de una prematura dispersión de sus fuerzas y quedará libre de tacha y error, factores que implicarían un futuro debilitamiento.


Nueve en el segundo puesto significa:
La espera en la arena. Hay alguna habladuría. El final aporta ventura.

Paulatinamente el peligro viene aproximándose. La arena se halla cerca de la orilla del río que representa el peligro. Comienzan a aparecer incompatibilidades. En momentos así surge fácilmente la inquietud general. Hay inculpaciones recíprocas. Quien en tales momentos permanece sereno logrará que finalmente todo marche bien. Toda difamación tendrá que enmudecer al fin, el no verse complacida por réplicas que demuestran que uno se siente ofendido.


Nueve en el tercer puesto significa:
La Espera en el fango da lugar a la llegada del enemigo.

El fango, ya lamido y humedecido por el agua del río, no es un sitio favorable para la espera. En lugar de juntar fuerzas suficientes para poder cruzar las aguas de un tirón, uno ha arremetido, con prematuro ímpetu, valiéndose de un impulso cuya fuerza alcanza no más que para llegar al fango. Semejante situación desfavorable atrae a los enemigos de afuera, que naturalmente aprovechan las circunstancias. Únicamente con seriedad y precaución podrá uno preservarse de perjuicios.


Seis en el cuarto puesto significa:
La Espera en la sangre. ¡Fuera del agujero!

La situación es en extremo peligrosa. Se ha vuelto gravemente seria: es cuestión de vida o muerte. Hay en cierne un inminente derramamiento de sangre. Uno no puede ni avanzar ni retroceder y se encuentra aislado como un hoyo, un agujero. Entonces es simplemente necesario aguardar, dejar que el destino se cumpla. Esta tranquilidad, destinada a impedir que actos propios agraven más aún el daño, es el único camino para salir del peligroso agujero.


Nueve en el quinto puesto significa:
Esperar junto al vino y la comida. La perseverancia trae ventura.

También en medio del peligro hay pausas de tranquilidad y recreo durante las cuales las cosas van relativamente bien. Poseyendo uno la debida fortaleza interior, aprovechará esos períodos de descanso a fin de fortalecerse para una nueva lucha. Será entonces capaz de disfrutar del momento sin dejarse desviar de su meta, pues para afirmarse en la victoria se requiere perseverancia. Lo mismo acontece en la vida pública. No e posible lograr todo de buenas a primeras. Hay una suprema sabiduría en consentir a la gente tales pausas de recreo, que vivifican la alegre disposición para el trabajo destinado a llevar a cabo la obra. Aquí yace oculto el secreto de todo este hexagrama. Difiere éste del signo llamado “El Obstáculo”, por el hecho de que durante la espera se siente uno seguro en lo que hace y no permite por lo tanto que nada lo prive de la calma propia de la serenidad interior.


Al tope un seis significa:
Uno cae en el agujero. Arriban entonces tres huéspedes no convidados. Hónralos y al fin llegará la ventura.

La espera ha pasado: el peligro ya no puede eludirse. Uno cae en el agujero y debe aceptar lo inevitable. Todo parece haberse hecho en vano. Pero precisamente en virtud de esta emergencia se introduce un cambio imprevisto. Sin que uno haga nada se produce desde afuera una intromisión que, en el primer momento, puede inspirar dudas en cuanto a las intenciones implicadas: no se sabe si lo que trae es salvación o destrucción. En tales momentos es cuestión de permanecer mentalmente ágil. Lo que corresponde no es el encerrarse en sí mismo, con terquedad, sino una respetuosa acogida del nuevo cambio. Así por fin saldrá uno del peligro y todo marchará bien. También los cambios felices llegan a menudo de un modo que, en el primer momento, nos parece extraño.

 

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