62 – La Preponderancia de lo Pequeño Hexagrama 62

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62 - La Fuerza Domesticadora de lo Pequeño

62 – La Fuerza Domesticadora de lo Pequeño

62 La Preponderancia de lo Pequeño


arriba Chen, Lo Suscitativo, el trueno

abajo Ken, El Aquietamiento, la montaña necesito

 

La preponderancia de lo pequeño nos invita a mantener un perfil bajo, sencillo y humilde.

Adentro se encuentra La Montaña, que nos aquieta el ego y nos invita a mantener mesura y realizar las cosas en su justa medida. Cosas pequeñas, que en definitiva son las que nos llevan a las grandes cosas.

El Trueno que vibra fuerte desde afuera y es muy poderoso.

Aquello que fue gestando en La Verdad Interior (H61) y se consumara en Después de la Consumación (H63)  sale a la luz insipientemente. Y, como es un momento de transición, necesita moverse sin grandes aspiraciones, la situación aún está en desarrollo y lleva algo fuerte y grande adentro, pero aún no está listo para ser expresado en su potencialidad.  

Si observamos los signos nucleares vemos que:

SIGNOS NUCLEARES

62 La Preponderancia de lo Pequeño

62 La Preponderancia de lo Pequeño

Si observamos que dentro de La Preponderancia de lo Pequeño se encuentra La Preponderancia de lo Grande, vemos que lo fuerte está adentro, por eso es importante no exagerar en ningún movimiento. Hay algo fuerte, pesado adentro. No puedo ser soberbio, pretendiendo ir demasiado alto, o demasiado lejos, pretendiendo hacer cosas grandes, importantes o riesgosas. Es más, cuando hace un despliegue de poder, a este pájaro se le quema el nido.  Necesito moverme muy suave y serenamente, con sentido de realidad y mesura frente a lo imprevisto que viene de afuera. Puede ser fuerte internamente o encontrarse en una situación de mucho poder, porque está la preponderancia de lo grande adentro. Pero se muestra modesto. No pretende volar hacia el sol, hacia lo alto, hacia el éxito o el reconocimiento. Vivimos en una sociedad que corre detrás del éxito y el reconocimiento, que menosprecia el perfil bajo que nos pide este hexagrama.  Muchas veces desde afuera nos hacen sentir que todo tiene que ser exitoso, grandilocuente, y al hacer otro recorrido, nos damos cuenta que desde lo pequeño, desde lo ordinario, vamos a lo extraordinario y lo que parece debilidad en realidad es fortaleza.

Ahora vamos a analizar las líneas

 LAS DIFERENTES LINEAS

La primera línea nos señala que la situación excede mis fuerzas, conocimiento o madures.  Entonces el pájaro en este caso nos está diciendo – no trates de ir más allá de tu fuerza, o conocimiento en este periodo, porque todavía te falta madurar- fíjense que habla de un pájaro pequeño que todavía está en el nido, no quiere decir que no va a poder volar en algún otro momento o que no va a poder hacerse cargo de algo grande, pero por ahora necesita todavía madurar y permanecer en el nido. De hecho al mutar esta línea nos conduce al

La segunda línea nos cuenta que aún no podemos acceder de manera directa a lo que es grande, a lo que es superior o más fuerte. En la primera línea nos decía -quédate en el nido que te falta madurar-. Esta segunda línea hay algo que aún no puede aspirar a las instancias más elevadas. Todavía necesita mantenerse en las filas del de los intermedios. Por ejemplo, -no vayas a ver al director directamente, habla primero con el gerente, y antes con tu jefe- según el lugar que ocupes. Solo puedo ir respetando las líneas de jerarquía y sin saltar instancias. 

La tercera línea es una advertencia para mantenernos atentos y no distraernos. Si observamos el signo nuclear esta línea es parte del viento y como tal es inestable. Nos puede confundir creyendo que la situación va por un lado y en realidad va por otro. O, tengo la sensación, por ejemplo, de que no es peligrosa una calle y entre en un callejón sin salida. Necesitamos estar atentos porque no viene de frente, viene de atrás. Si no tomamos precauciones, algo aparentemente pequeño puede llegar a transformarse en algo fuerte, o grande.

La cuarta línea es contundente en no forzar nada. Es una línea fuerte, pero está en un puesto hablando. Entonces si reconozco esta instancia puedo mantenerme sereno confiando ya que al mutar esta línea nos conduce a La Modestia (15) .

La quinta línea nos está mostrando que pese a estar en un lugar de poder, no tengo posibilidad de lograr grandes cosas, las condiciones no están dadas. Necesitamos colaboradores genuinos y modestos, de perfil bajo, pero con una solida trayectoria. Por ese motivo estos ayudantes no aparecen a simple vista (están en la cueva) sean estos externos, o internos. Conduciéndonos al hexagrama 31 El Influjo, el Cortejo.

La sexta línea describe a alguien que intenta ir más allá de sus posibilidades. Apuntó demasiado alto y el tiro le queda largo, sobrepasó el blanco. Estamos en la preponderancia de lo pequeño y uno pretende apuntar a algo muy alto o grande.

Esta línea nos puede salir cuando estamos ansiosos con algo y queremos forzarlo. La dificultad es justamente el sabernos capaces y nos cuesta o no podemos esperar el tiempo correcto, entonces pretendemos lograr un ascenso, un resultado o logro fuera de tiempo.

Todo el hexagrama nos insinúa la importancia de mantener un perfil bajo, modesto y la dificultad que esto conlleva porque sabe que adentro hay algo grande, lo siente, lo vibra, pero todavía no es el tiempo. Es un tiempo para mantenerse modesto y hacer que eso grande madure en la modestia.

Las nubes acumulándose significa que se está gestando, pero todavía no llueve, no es el tiempo. Cada línea está intentando atajarnos, va desde ni siquiera salir del nido en la primera línea, luego no saltar instancias respetando las escalas, luego buscando ayudantes y aquí apuntando demasiado alto. Sin duda necesita horas de vuelo ese pájaro.

Hasta la próxima.

Laura Paradiso

en la versión de Richard Wilhelm podemos ver:

 Hsiao Kuo / La Preponderancia de lo Pequeño


arriba Chen, Lo Suscitativo, el trueno
abajo Ken, El Aquietamiento, la montaña

Mientras que en el signo “La Preponderancia de lo Grande” (Nº 28 ) tienen preponderancia los trazos fuertes, colocados adentro, encerrados entre los dos trazos del comienzo y del final, en este caso la preponderancia es de los trazos débiles, que asimismo se hallan afuera, mientras que los fuertes están adentro. En ello precisamente reside el estado de excepción. Hallándose afuera los trazos fuertes, tenemos los signos I, la Alimentación, y Chung Fu, la Verdad Interior, que no designan, ninguno de los dos, estados de excepción. Cuando los fuertes tienen preponderancia en el interior, deben imponerse. Esto da origen a luchas y estados de excepción en gran escala. Aquí, en cambio, lo débil ha de hacerse necesariamente cargo de la representación hacia afuera. Cuando alguien posee una naturaleza que en verdad no se halla a la altura de la posición directiva que ocupa, se presenta la necesidad de una extraordinaria precaución.


EL DICTAMEN

Preponderancia de lo Pequeño. Éxito.
Es propicia la perseverancia.
Pueden hacerse cosas pequeñas, no deben hacerse cosas grandes.
El pájaro volador trae el mensaje:
no es bueno aspirar hacia lo alto.

Una extraordinaria modestia y escrupulosidad se verá sin duda recompensada por el éxito; sólo es importante que tales virtudes no se conviertan en huera fórmula y en un modo de ser rastrero; que antes bien se observen acompañadas por la debida dignidad en el comportamiento personal, de modo que uno no se envilezca. Es preciso comprender cuáles son las exigencias del tiempo a fin de poder encontrar la debida compensación para las carencias y los daños que afligen este tiempo. De todas maneras, no deben esperarse grandes éxitos, puesto que para obtenerlos falta la fuerza necesaria. Por eso es tan importante el mensaje que aconseja no aspirar a cosas elevadas, sino atenerse más bien a las de abajo. El hecho de que este mensaje sea traído por un pájaro se desprende de la figura del signo. Los cuatro trazos fuertes y pesados en el interior, sólo apoyados afuera por dos trazos débiles, en el caso de Ta Kuo, Nº 28, dan la imagen de la pesada viga maestra del tejado. En el caso presente se encuentran afuera, y en número mayor, los trazos livianos portadores: esto da la imagen del pájaro que planea. Pero el pájaro no debe soberbiamente pretender volar hacia el sol, antes bien ha de descender hacia la tierra donde se halla su nido. Con ello da el mensaje que enuncia el signo.


LA IMAGEN

Sobre la montaña está el trueno:
La imagen de La Preponderancia de lo Pequeño.
Así el noble, en su conducta
da preponderancia a la veneración.
En casos de duelo da preponderancia al duelo.
En sus gastos da preponderancia
a la economía.

El trueno sobre la montaña es distinto del de la planicie. En las montañas el trueno es mucho más cercano, mientras que fuera de las regiones montañosas es menos audible que el trueno de una tormenta común. Por eso el noble extrae de esta imagen la exhortación de examinar cuál es el deber en todas las ocasiones, más de cerca y en forma más directa que la gente sumida en la vida cotidiana, a pesar de que, por esa razón, vista de afuera su conducta pueda parecer mezquina. Él es particularmente escrupuloso en sus actos. En casos de duelo lo afecta mucho más el sobrecogimiento interior que todo formalismo pequeño y externo, y en las expensas destinadas a su propia persona se muestra sencillo y sin pretensiones, de manera extraordinaria. A causa de todo esto, a los ojos de la mayoría de la gente aparece como un fenómeno de excepción. Pero lo esencial de esta excepción radica en el hecho de que en su manifestación exterior se ubica del lado del hombre común.


LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
El pájaro, por volar, cae en la desventura.

Primeramente el pájaro, hasta que sepa volar, debe permanecer en el nido. Si pretende volar antes, atraerá sobre sí la desventura. Medidas extraordinarias sólo deben tomarse cuando ya no hay más remedio. Antes, y mientras de algún modo sea posible, hay que conformarse con lo tradicional, pues de lo contrario uno se gasta a sí mismo y consume su energía sin lograr nada a pesar del esfuerzo.


Seis en el segundo puesto significa:
Ella pasa de largo junto a su antepasado y encuentra a su antepasada.
El no llega hasta su príncipe y encuentra al funcionario.
No hay falla.

Se menciona aquí dos casos de excepción: en el templo Consagrado a los antepasados, donde transcurre la alternancia de las generaciones, el nieto se coloca del mismo lado que el abuelo; por eso guarda con él la relación más estrecha. Aquí se alude a la esposa del nieto, que en el servicio sacrificial pasa junto al antepasado y se dirige hacia la antepasada. No obstante, esta conducta extraordinaria es expresión de su modestia. Ella se atreve más bien a presentarse ante la antepasada, hacia la cual siente el parentesco del sexo; de ahí que esta desviación de la regla no constituya una falta.

Otra representación es la del funcionario que, conforme a las reglas, solicita en primer lugar una audiencia con su príncipe. Pero si no logra ver a éste, no trata de forzar las cosas violentamente, sino que se aviene a un escrupuloso cumplimiento de su deber, y a ocupar el lugar que le corresponde en las filas de los funcionarios. Tampoco esta extraordinaria discreción es una falta en épocas de excepción. (Por regla general todo funcionario debe tener, en primer término, una audiencia con el príncipe que le da el cargo. En este caso, el que otorga el cargo es el ministro.)


Nueve en el tercer puesto significa:
Si uno no toma precauciones extraordinarias,
acaso llegue alguien de atrás y le pegue.
¡Desventura!

Hay tiempos en que se hace absolutamente imprescindible una extraordinaria cautela. Pero precisamente en tales situaciones de la vida hay personalidades rectas y fuertes que, conscientes de su buen derecho desdeñan precaverse, pues lo consideran una mezquindad. Más bien, orgullosos y despreocupados, prosiguen su camino. Pero esta confianza en sí mismo los engaña. Hay peligros que los acechan desde una emboscada y que ellos no están en condiciones de afrontar.

De todos modos, se trata de un peligro al que uno no se ve ineludiblemente expuesto; podrá evitarse si se comprende la situación del momento tal como está dada, una situación que exige que se preste extraordinaria atención a lo pequeño, a lo insignificante.


Nueve en el cuarto puesto significa:
No hay falla. Sin pasar, el lo encuentra.
Acudir trae peligro. Hay que estar en guardia.
No actúes. De modo duradero sé perseverante.

La dureza del carácter se ve suavizada por la blandura de la posición, de modo que no se comete ninguna falta. Se encuentra uno en una situación en la que debe guardar extrema reserva. Uno no debe emprender nada por sí mismo con el propósito de alcanzar lo deseado. Y si uno pretendiera acudir a donde correspondiese, decidido a alcanzar forzadamente la meta, caería en peligro. Por eso es necesario cuidarse y no actuar, pero observando constantemente la perseverancia interior.


Seis en el quinto puesto significa:
Densas nubes,
ninguna lluvia de nuestra región del Oeste.
El príncipe tira y alcanza al que está en la cueva.

Como aquí se trata de un puesto elevado, la imagen del pájaro en vuelo se ha convertido en la de nubes en vuelo. Pero por densas que sean, las nubes planean en lo alto del cielo y no dispensan ninguna lluvia. Así, en épocas extraordinarias, puede sin duda existir un gobernante nato, predestinado a traer orden al mundo, pero nada podrá lograr, ni brindar su bendición al pueblo, puesto que se halla solo y no tiene ningún ayudante.
En tales tiempos es menester salir en busca de ayudantes con los cuales, mancomunadamente, podrá llevarse a cabo la obra. Pero es preciso buscar a tales ayudantes modestamente, en los escondites hacia los cuales se han retirado. No es cuestión de que tengan fama o renombre; lo que importa son realizaciones verdaderas.
Gracias a esa modestia encuentra uno al hombre adecuado y se encuentra en condiciones de llevar a cabo la obra extraordinaria, pese a todas las dificultades.


Al tope un seis significa:
Sin encontrarlo, pasa de largo junto a él.
El pájaro volador lo abandona. ¡Desventura!
Esto significa desdicha y daño.

Cuando uno apunta y tira más allá del blanco, no podrá alcanzarlo. Cuando el pájaro no quiere ir a su nido y pretende volar cada vez más alto, caerá finalmente en la red del cazador.
Quien, en tiempos de lo extraordinario, no sabe detenerse en lo pequeño e inquietamente pretende avanzar cada vez más atrae sobre sí el infortunio que procede tanto de los dioses como de los hombres, puesto que se aparta del orden de la naturaleza.


El Pozo de Agua


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