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36 El Oscurecimiento de la Luz.

36 El Oscurecimiento de la Luz
arriba K’un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo Li, Lo Adherente, el fuego
Leamos un eclipse con el I Ching
Hoy 12 de agosto en el cielo se producirá, simbólicamente lo que este hexagrama describe. el sol se hundirá, momentáneamente, bajo la sombra. No bajo la tierra, como describe la imagen del hexagrama. Un Eclipse se produce cuando la Luna se coloca exactamente entre la Tierra y el Sol, lo que bloquea por completo la luz solar directa y proyecta una sombra. La sombra de la luna sobre la tierra. Pero el gesto simbólico es el mismo. Por eso, en vísperas de un eclipse de sol, me parece pertinente reflexionar sobre el Hexagrama 36, Ming I, el Oscurecimiento de la Luz.
Su estructura ya cuenta la historia. Arriba, K’un, lo Receptivo, la Tierra. Abajo, Li, lo Adherente, el fuego. El fuego, que por naturaleza busca elevarse y dar claridad, queda cubierto, eclipsado. La luz existe, sigue ardiendo, pero algo se interpone y la opaca desde afuera.
El nombre del signo, más precisamente, no habla solo de oscuridad sino de lesión de lo claro. No es casual que en casi todas sus líneas aparezca alguna herida. Tampoco que este hexagrama sea la imagen inversa del anterior, donde un hombre capaz y esclarecido ocupaba el lugar de mando rodeado de colaboradores. Aquí, en cambio, quien ocupa el poder es alguien tenebroso, y es el sabio, el hombre esclarecido quien debe protegerse.
EL DICTAMEN
Es propicio ser perseverante en la emergencia.
Frente a circunstancias adversas, lo mejor no es confrontar ni resistir, lo que viene de afuera sino sostener nuestra claridad interna. Hay momentos en los que, mantener un perfil bajo, y ocultar la propia luz no es debilidad sino estrategia de supervivencia. Es conservar nuestra voluntad sin exponerla, manteniendo la perseverancia en lo más íntimo de la conciencia sin salir a defenderla.
Esto se enlaza con lo que vemos en cielo. La sombra de la luna – lo emocional- oculta el sol y se proyecta en la tierra. Y al tratarse de un fenómeno visible para todo un país o una región, no es una sombra individual sino una sombra colectiva. Enfrentar la propia sombra lunar es un trabajo personal; enfrentar una sombra colectiva es otra cosa muy distinta, por eso el hexagrama nos invita a proteger nuestra luz, sin dejarnos arrastrar.
Hay una diferencia muy interesante entre este hexagrama y el 15, la Modestia, donde el sabio no ostenta lo que tiene, pero tampoco necesita esconderlo. Quien atraviesa el Oscurecimiento de la Luz, en cambio, oculta su luz por protección. Por resguardo frente a un entorno que, si detecta el resplandor, puede intentar apagarlo o distorsionarlo.
LA IMAGEN
La luz se ha sumergido en la tierra. Así el noble convive con la gran muchedumbre; oculta su resplandor y permanece lúcido, sin embargo.
No sometemos nuestro fuego interno ni lo exponemos. La imagen nos invita a caminar entre los dormidos, sabiendo que no podemos despertar a quien no quiere ser despertado, a quien elige no ver una situación.
Hay un dicho, que dice. “Prefiero conservar mi paz a tener razón” y creo se aplica perfectamente en este caso.
En tiempos de tinieblas, necesitamos ser cautelosos. Muchas cosas debemos dejarlas como están, sin ceder por eso al engaño ni al embaucamiento.
Nuestra luz está adentro. Hacia afuera, nos corresponde la docilidad y la aceptación de la situación tal como se presenta — no la resignación, sino la comprensión de que no todo momento es el momento de actuar o de convencer a nadie.
LAS LINEAS
Cada una de las seis líneas de este hexagrama nos muestra cómo atravesar un tiempo de oscurecimiento, según la posición que ocupemos.
Al comienzo, con toda nuestra fuerza pretendemos elevarnos por encima de los obstáculos y tropezamos con un destino hostil. Entonces nos retiramos, bajamos las alas, y seguimos nuestro camino aun sin morada ni sustento seguro, incluso siendo difamados por quienes no nos comprenden. Es la imagen de sostener una convicción, una mirada o una vocación que nuestro entorno no comparte — la oveja negra de la familia, el místico entre empresarios, o, el artista entre gente práctica. Lo que corresponde es un perfil bajo, pero sin resignar nuestra esencia.
En el segundo puesto, la herida es real pero no mortal, y no pensamos en nosotros mismos sino en salvar a los demás que también están amenazados. Es una línea heroica, más allá del resultado de nuestra acción.
En el tercer puesto, casi por azar, capturamos al cabecilla del desorden — pero no debemos apresurar la victoria, porque los abusos se desarrollaron durante demasiado tiempo como para corregirse de golpe.
En el cuarto puesto, llegamos a conocer los pensamientos más secretos del poder tenebroso, y con ello la certeza de que no cabe esperar mejoría. Es momento de dar un paso al costado y retirarnos antes de que la calamidad estalle.
En el quinto puesto nos encontramos como el príncipe Chi, pariente del tirano, que no puede abandonar la corte y por eso oculta su bondad simulando locura, sosteniendo su convicción interior mientras redobla el cuidado hacia afuera. Es la enseñanza para cuando, en tiempos oscuros, no tenemos la posibilidad de irnos.
En la última línea, alcanzamos el punto culminante de las tinieblas: la potencia tenebrosa, que llegó a herirnos pese a ver claramente la situación, termina por hundirse en su propio exceso. El mal se consume en el mismo instante en que cree haber vencido del todo.
Un eclipse dura minutos, pero lo cierto es que según la actitud que asumamos, sus efectos pueden o no extenderse. Lo que este hexagrama nos recuerda es que la luz no desaparece durante ese tiempo, solo se opaca desde determinados ángulos. Un momento donde Perdemos las referencias, donde las luces externas se apagan. La tarea a la que somos convocados, mientras dura la sombra, no es negar la oscuridad ni combatirla directamente, sino sostener con firmeza la claridad interna, sin necesidad de exhibirla, hasta que el tránsito seda y el sol nos vuelva a mostrar su renovada claridad.
Hasta la próxima.
Laura Paradiso
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en la versión de Richard Wilhelm podemos leer
arriba K’un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo Li, Lo Adherente, el fuego
Aquí el sol se ha hundido bajo la tierra; por lo tanto, se ha oscurecido, eclipsado. El nombre del signo equivale en realidad a Lesión de lo Claro, de ahí que las líneas individuales mencionen reiteradamente lesiones. La situación se presenta como exactamente opuesta a la del signo anterior. Allí vemos a un hombre sabio en calidad de jefe, que dispone de asistentes capaces y entre todos avanzan mancomunadamente; aquí en cambio aparece ocupando el puesto de autoridad un hombre tenebroso, y el hombre capaz y sabio sufre daño por él.
EL DICTAMEN
El Oscurecimiento de la Luz.
Es propicio ser perseverante en la emergencia.
Es preciso que ni aún en medio de circunstancias adversas se deje uno arrastrar indefenso hacia un doblegamiento interior de su voluntad y conducta. Esto es posible cuando se posee claridad interior y se observa hacia afuera una actitud transigente y dócil. Mediante tal actitud es posible superar aun el peor estado de necesidad. Ciertamente, en determinadas circunstancias dadas, se hace necesario que uno oculte su luz con el fin de poder preservar su voluntad frente a las dificultades que surgen en el contorno inmediato, y a pesar de ellas. La perseverancia ha de subsistir en lo más íntimo de la conciencia sin llegar a defenderse hacia afuera. Únicamente así podrá uno conservar su voluntad en medio de las contrariedades.
LA IMAGEN
La luz se ha sumergido en la tierra:
La imagen del Oscurecimiento de la Luz.
Así el noble convive con la gran muchedumbre;
oculta su resplandor y permanece lúcido sin embargo.
En tiempo de tinieblas es cuestión de ser cauteloso y reservado. No debe uno atraer inútilmente sobre sí poderosas enemistades por causa de una conducta o de modales desconsiderados. Si bien en tales épocas no debe uno compartir las costumbres de la gente, tampoco deben estas sacarse críticamente a la luz. Son momentos en que es necesario no pretender, en el trato con la gente, que uno lo sabe todo. Muchas cosas hay que deben dejarse como están si acceder, no obstante, al embaucamiento y caer así en el engaño.
LAS DIFERENTES LINEAS
Al comienzo un nueve significa:
Oscurecimiento de la luz durante el vuelo.
El baja las alas.
En su peregrinación el noble no come nada por tres días,
mas tiene a dónde ir.
El hostero tiene ocasión de chismear sobre él.
Con formidable resolución pretende uno elevarse por encima de todos los obstáculos. Pero tropieza con el destino hostil. Entonces se retira, se aparta, se hace a un lado. Son tiempos difíciles. Es preciso seguir avanzando presurosamente y sin descanso, sin que uno encuentre una morada duradera. Cuando alguien se niega interiormente a asumir compromisos y prefiere seguir siendo leal a sus principios, debe afrontar la necesidad, la indigencia. Sin embargo, mantendrá con toda firmeza la meta a la cual se empeña en llegar, aún cuando la mente en cuya casa se aloja no lo comprenda o lo difame.
Seis en el segundo puesto significa:
El oscurecimiento de la luz lo hiere en el muslo izquierdo.
El aporta ayuda con la fuerza de un caballo. Ventura.
Aquí el regente de la luz ocupa una posición subordinada. Es herido por el regente de las tinieblas. Pero la lesión no pone en peligro su vida, tan sólo constituye un impedimento. La salvación es todavía posible. El afectado no piensa sí mismo, sino únicamente en la salvación de los demás que también se ven amenazados. Por eso, con todas sus fuerzas, se empeña en salvar lo que pueda salvarse. Es esta forma de obrar consecuente con el deber reside la ventura.
Nueve en el tercer puesto significa:
Oscurecimiento de la luz durante la cacería en el Sur.
Se captura a su cabecilla principal.
No debe esperarse demasiado pronto la perseverancia.
Al parecer está obrando una contingencia del azar. Mientras el hombre leal y fuerte interviene con empeñosa actividad con el objeto de establecer el orden, sin ninguna clase de segundas intenciones, se topa como por pura casualidad con el cabecilla del desorden y lo captura. De este modo se logra la victoria. Pero la supresión de los abusos no ha de procurarse con excesiva precipitación. Tal actitud traería malas consecuencias, ya que los abusos se habían desorbitado durante demasiado tiempo.
Seis en el cuarto puesto significa:
El penetra en la cavidad izquierda del abdomen.
Se obtiene el corazón del oscurecimiento de la luz,
y se abandona el portón y el cortijo.
Se encuentra uno en la proximidad del caudillo de las tinieblas y se entera así de sus pensamientos más secretos. De este modo se llega a saber que ya no debe esperarse mejoría alguna y que se está a tiempo y en condiciones de abandonar el lugar de la calamidad antes de que ésta irrumpa.
Seis en el quinto puesto significa:
Oscurecimiento de la luz como en el caso del príncipe Chi.
Es propicia la perseverancia.
El príncipe Chi vivía en la corte del tenebroso tirano Chou Hsin, el cual, sin ser nombrado, sirve como ejemplo histórico de base para toda la situación. El príncipe Chi era pariente del tirano, motivo por el cual no le era posible retirarse de la corte, de modo que ocultó su disposición bondadosa y simuló locura. Así se lo mantuvo como esclavo, sin que las adversidades exteriores lograran desviarlo de sus convicciones. Surge de ello una enseñanza para quienes en época de tinieblas no pueden abandonar su sitio. Junto a una invencible perseverancia en lo interior deben duplicar su cautela hacia afuera, para sustraerse al peligro.
Al tope un seis significa:
No luz, sino oscuridad.
Primero se elevó hacia el cielo,
luego se precipitó a las simas de la tierra.
Se ha alcanzado aquí el colmo de las tinieblas. La potencia tenebrosa tuvo al comienzo tan alta posición que pudo herir a todos los seres buenos y esclarecidos.
Pero al fin ella perece, a consecuencia de sus propias tinieblas, pues el mal ha de hundirse en el mismo instante en que vence plenamente al bien, consumiéndose así la fuerza a la cual hasta ese momento debió su existencia.











